Desarrollo Psicológico del Lactante
Vín
El vínculo temprano, según la Dra. Aurora
Pérez (“La familia matriz del psiquismo”) se puede definir como "un
vehículo transportador de las vicisitudes emocionales del bebé, hacia la
conmoción emocional por la demanda, en el polo padres y desde allí la transformadora
respuesta instalando el primario mundo psíquico en la interioridad del bebé
(vivencia de muerte-vivencia de plenitud). El vínculo temprano, más allá del
aporte que hace en aspectos concretos, biológicos, como el alimentar en sí
mismo (lactancia), tiene como función fundamental la de sostener los procesos
mentales llevados a cabo entre los polos intervinientes (mamá y bebé)”. Y
alrededor del tercer mes adquiere importancia la presencia de la función
paterna.
Un bebé recién nacido dirige la mirada al
rostro de la madre en forma sostenida e intensa. La madre tiene hipótesis,
"sabe" lo que le hace falta a su bebé y adecúa las respuestas para
él. Así se va estableciendo un ritmo de contactos, encuentros, pausas que
generan el moldeamiento del vínculo. El modelaje del mismo se irá realizando a
lo largo del desarrollo y estadios madurativos, pero seguirá aportando en el
sentido de la constitución del psiquismo del niño. Es importante aclarar que
cuando hablamos de "mamá" nos referimos a "función materna"
que está relacionada con la función de sostén y contención emocional del niño.
Complementariamente, la función paterna está relacionada a la función de corte
que prohíbe y posibilita conductas ayudando al ordenamiento mental. Ambas
funciones pueden ser realizadas por cualquier persona que esté dispuesta a
ejercer la crianza del niño en forma cercana, constante y sostenida,
independientemente del vínculo biológico.
Así, el bebé es depositario de distintas
fantasías de los padres, que llevan a producir vinculaciones únicas y
particulares en cada caso, que dependen también de las características y las
capacidades de cada madre y padre para incorporar a este hijo que representa:
-
el bebé imaginado durante la
gestación, producto de sus sueños: "es el que va a transmitir el destino
transgeneracional".
-
el hijo de sus fantasías, el que
los remonta a su propia infancia y es el producto de sus deseos inconscientes.
-
el hijo producto de la interacción
familiar, el bebé concreto.
O sea que los padres no sostienen en sus
brazos un solo bebé, sino al menos tres. Cómo puedan ellos
"posicionarse" en el lugar de madre y padre para ejercer estos roles, dependerá del repertorio de identificaciones
y de la gama de posibilidades para vincularse con este niño, que a su vez tiene
sus características personales.
Desde el nacimiento, el bebé comienza a
independizarse paulatinamente del cuerpo de la madre, ya que la lactancia sería como el cordón
umbilical extra-uterino que los ayudará a permanecer unidos. Este proceso de
crecimiento y maduración permite hacer "nacer" también a sus
progenitores, tutores o adoptantes como madre y padre, facilitando la
humanización a través del interjuego de interacciones.
El vínculo entre madre, padre e hijo es la
fuente de donde manan después todos los vínculos que habrá de entablar el niño
y constituye la relación formadora en cuyo transcurso el niño adquiere noción
de sí mismo. La fuerza y carácter de este vínculo, que al comienzo es con la
madre y luego se agrega el padre, influye sobre la calidad de todos los futuros
vínculos que se establezcan con otras personas. Al ser las primeras personas
con las que se encuentra el ser humano cuando nace, esta relación queda
plasmada o "inscripta" en el bebé como "modelo" para
contactarse con las otras personas u objetos del medio ambiente.
Todas las funciones mentales, desde el manejo
de las emociones, la valoración de sí mismo, la capacidad de aprender o de
pensar, la formación de símbolos, la capacidad de estar consigo mismo, la
creatividad, tendrán relación con el buen funcionamiento de aquel fenómeno
vincular. La falta, falla o fractura en el establecimiento o el funcionamiento
del vínculo madre- padre - hijo sería responsable de desarrollos psicopatológicos
posteriores tales como inestabilidad emocional, enfermedades psicosomáticas,
retardos madurativos, trastornos psíquicos, etc.
Promoviendo un contacto profundo y fluido
entre la madre, el padre y el bebé, estaremos facilitando un saludable
desarrollo integral del niño, su familia y su entorno.
Necesidades del recién nacido y funciones
maternas.
Hambre y sed: en el recién nacido el hambre y
la sed no se diferencian y se satisfacen simultáneamente. La satisfacción de
estas necesidades depende de los adultos cuidadores.
Sueño: el recién nacido dedica el 80% de su
tiempo para dormir. A medida que el niño crece, va disminuyendo ese porcentaje
(a los 8 meses duerme 50% del tiempo).
Eliminación de excretas: cuando el colon se
encuentra lleno, se produce un reflejo de evacuación y expele el contenido
fecal. De la misma forma ocurre con la vejiga. Estos procesos son
involuntarios. Aproximadamente a las 8 semanas el recién nacido evacua dos a
tres veces al día. A las 16 semanas se ha definido un patrón diario de
defecación.
Separación y ausencia materna
Tanto la madre como el niño muestran,
decíamos, una conducta de apego, una serie de actividades tendentes a mantener
el contacto.
·
La conducta de apego de la madre consiste en acercarse a su hijo,
tomarlo en brazos, hablarle, hacerle carantoñas…
·
La conducta de apego del niño, al principio, consiste en llorar y
protestar. Más adelante podrá gatear o caminar hacia su madre.
Funciona por el mismo mecanismo que la
conducta alimentaria: cuando necesitamos comida tenemos una sensación
desagradable, el hambre, que nos mueve a comer, y cuando comemos esa sensación
desaparece y nos encontramos bien. Pues cuando madre e hijo se separan se
sienten mal; el niño llora y la madre le busca. Cuando vuelven a encontrarse
desaparece aquel malestar; madre e hijo se tranquilizan y dejan de llorar.
Lactancia
Según recopila la Asociación Española de
Pediatría en esta nota de 2015, algunos de los beneficios a nivel psicológico
que tendría la lactancia más allá del año de edad serían:
·
Mayor desarrollo intelectual, que permanece durante años y que incluso
puede llevar a alcanzar un mayor nivel de estudios y de ingresos económicos en
la vida adulta.
·
Mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño.
·
Menos problemas de ajuste social en niños amamantados de forma
prolongada y una mejor percepción de relación de apego con los padres en
adolescentes (Fergusson et al. 1987, 1999).
·
A mayor duración, se ha descrito una menor incidencia de maltrato
infantil.
·
Mejor relación con los padres en la adolescencia
·
Mayor percepción de cuidado
·
Mejor salud mental en la vida adulta
Siempre que la alimentación de la criatura
esté asegurada por otros medios, alrededor del año puede producirse el destete.
La recomendación de la Organización Mundial de la Salud es la de mantener la
lactancia materna hasta los dos años de vida, mientras que la Academia
Americana de Pediatría recomienda que los bebés sean alimentados exclusivamente
a pecho hasta los seis meses y continuar amamantando por lo menos seis meses
más, una vez incorporados los alimentos sólidos.
Destete
La intensidad de la respuesta a la separación
depende de muchos factores:
1- La edad del niño. Los menores de 3 años
toleran mal las separaciones; los mayores de 5 años suelen tolerarlas bien.
2- La duración de la separación. Las
separaciones prolongadas (varios días seguidos sin ver a la madre) pueden
producir un grave trastorno mental, el hospitalismo (así llamado porque era
frecuente en niños hospitalizados cuando no se permitían las visitas),
caracterizado por depresión y desapego afectivo.
El método habitual en psicología para valorar
la relación madre hijo, alrededor del año de edad, es el llamado “test de la
situación extraña”. Consiste, básicamente, en que la madre salga de la
habitación en la que está con su hijo mientras éste está distraído, dejándolo
en compañía de una desconocida, permanezca fuera de la habitación tres minutos,
y vuelva a entrar.
·
El niño con un apego seguro, en cuanto nota la ausencia de la madre, la
busca con la mirada, se dirige hacia la puerta, con frecuencia llora. Cuando la
madre vuelve a entrar la saluda, se acerca a ella, se tranquiliza rápidamente y
sigue jugando.
·
Los niños con un apego inseguro o ansioso se clasifican en dos grupos:
elusivos o evitantes (parecen tranquilos mientras la madre no está, y la
ignoran deliberadamente cuando vuelve, disimulando su propia ansiedad) y
resistentes o ambivalentes (se alteran cuando la madre no está, pero cuando
vuelve se muestran agresivos con ella y tardan mucho en volver a la normalidad).
3.- La frecuencia de las separaciones. Tras
una primera experiencia, el niño parece desconfiado, exige atención constante,
como si vigilase a la madre temiendo que se vuelva a ir, y puede reaccionar aún
peor la próxima vez.
4.- La persona que sustituya a la madre. Si es
alguien a quien el niño conoce bien, que le presta atención y le trata con
cariño, como el padre o la abuela, el niño puede soportar bastante bien unas
horas de ausencia de la madre.
5.- La calidad de la relación previa con la
madre. Entre los menores de tres años, los que tienen una mejor relación con la
madre son los que más parecen sufrir con la separación; en el otro extremo, los
niños desatendidos hasta bordear el abandono apenas reaccionan cuando su madre
se va. Un observador muy superficial puede pensar que el niño está “tranquilo”,
o incluso “feliz”; en realidad, lo que ocurre es que está tan mal que ya no
puede estar peor; no pierde nada cuando se va su madre, y por tanto no le
importa. Por desgracia, las madres escuchan a veces consejos como “no lo cojas
en brazos, no le des el pecho, no juegues tanto con él… si se acostumbra,
sufrirá más cuando tengas que volver a trabajar”. Pero así el sufrimiento es
mayor, y desde el primer día; lo único que disminuye es la manifestación
externa de ese sufrimiento. No, al contrario, dele a su hijo todo el cariño y
todo el contacto físico que pueda, durante todo el tiempo que pueda.
Teoría del apego
El creador de la teoría del apego John Bowlby
(1907-1990), menciona que cuando un bebe nace es capaz de regular sus propias
emociones. Según Bowlby, la relación que se establece a temprana edad permite
al niño aprender a regular su sistema emocional que es la vinculación afectiva
con el cuidador más cercano que tenga. Dentro de los primeros lazos afectivos
que el niño crea, está el sentimiento de seguridad, afecto, confianza y los
negativos como inseguridad, abandono y miedo.
El trabajo de Bowlby estuvo influenciado por
Konrad Lorenz (1903-1989) quien durante los años cincuenta revelo que las aves
podían desarrollar un fuerte vínculo con la madre (innato). También fue
influenciado por Harry Harlow (1905-1981) que con sus experimentos con monos,
descubrió de la necesidad universal de contacto.
Postuladores de Bowlby
Los tres postulados principales que se
defienden en la teoría del apego son las siguientes:
• Cuando un individuo confía en contar con la
presencia o apoyo de la figura de apego siempre que la necesite, será mucho
menos propenso a experimentar miedos.
• La confianza se va adquiriendo gradualmente
durante los años de inmadurez y tiende a subsistir por el resto de la vida.
• Las diversas expectativas referentes a la
accesibilidad y capacidad de respuesta de la figura de apego forjados por
diferentes individuos durante sus años inmaduros constituyen un reflejo.
Tipos de Apego:
Mary Ainsworth (1963) en sus estudios
naturistas encontró información acerca de las diferencias en la calidad de
relación madre-hijo y su influencia sobre la formación del apego. Ella diseño
una situación experimental a la que llamo: situación del extraño, esto para
examinar el equilibrio entre las conductas de apego y de exploración, bajo
condiciones de alto estrés. Este experimento le permitió describir tres
patrones conductuales que eran representativos de los distintos estilos de
apego establecidos.
• Apego seguro
• Apego inseguro
• Apego inseguro-evitativo
Apego seguro: la conducta del cuidador se
muestra consciente de las necesidades del niño. El contacto con el niño es alto
y por consecuencia responde rápido a las llamadas del cuidador. Un apego seguro
brinda estabilidad emocional, iniciativa, buenas relaciones personales,
confianza.
Apego inseguro: en el apego inseguro el
cuidador se muestra inconsciente de las necesidades del niño por lo tanto el
contacto físico es medio. En ocasiones el cuidador es cariñoso, en otras
pasivo. El apego inseguro se manifiesta en inseguridad, actitudes posesivas,
demanda de atención y afecto, actitud retraída.
Apego evitativo: en el apego evitativo el
cuidador muestra rechazo a las necesidades del niño. Su contacto físico es bajo
o casi inexistente, el cuidador responde de manera agresiva al llamado del
niño. Un apego evitativo es expresado mediante actitudes frías, rechazo hacia
los demás, represión de sentimientos, son personas que tienden a presentarse de
una manera positiva para aparentar, relaciones personales conflictivas.
Bibliografía:
Bowlby, J.
Child Care and the Growth of Love. 2ª ed. Penguin Books, London, 1990
Small, MF. Nuestros hijos y nosotros, Javier Vergara editor, Barcelona 2000
Jackson, D.
Three in a bed, the benefits of sleeping with your baby. Publishing,
London, 1999
Bowlby, J. (1985) “la separación afectiva”
Editorial Paidos, Barcelona Bowlby, J. (1998) “El apego y la perdida” Editorial
Paidos, Barcelona

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