Desarrollo en la Primera Infancia
Desarrollo en la Primera Infancia
1. Desarrollo psicomotor
La edad preescolar es un
periodo de cambios importantes. El niño va a avanzar mucho en el lenguaje, en
la motricidad fina y gruesa.
Estos cambios permitirán que
el niño sea cada vez más autónomo y que sea capaz de socializarse. A esta edad
suelen iniciar la escolarización (guardería o colegio) y el juego simbólico y
social (con otros niños). Inician el control de esfínteres. Empiezan a
comprender conceptos abstractos. Empiezan a aceptar las normas. Tienen las primeras
ideas de moralidad. Y también es la etapa en la que aparecen las rabietas, las
respuestas insolentes o los sentimientos de gratitud.
Desarrollo motor grueso
El niño, a partir de los dos
años va mejorando habilidades como correr, saltar, trepar, bailar... A los 3
años, ya tiene adquiridas muchas de las capacidades motoras de un adulto. A
partir de entonces seguirá perfeccionándolas de forma progresiva.
Todos estos avances permiten
desarrollar lo que se llama “esquema corporal” es decir, cómo ve el niño su
propio cuerpo y sus distintas partes. Se da cuenta de lo que puede hacer con él
y de sus limitaciones
Desarrollo motor fino
El niño entre los 2 y los 3
años adquiere nuevas habilidades para utilizar sus manos. Manipula objetos
pequeños con mayor destreza y coordinación. Puede pasar perfectamente las
páginas de los cuentos, abrir y cerrar tapones, jugar con juguetes más
complicados (construcciones, piezas...).
Las muñecas, los dedos y las
palmas de las manos pueden realizar funciones concretas como comer y beber
solos. Estos nuevos avances le dan cada vez más autonomía. Entre los 3 a 5 años
perfecciona todo lo anterior. Empieza a garabatear. Hace trazos verticales,
horizontales o circulares cada vez más pequeñas y precisas. Esto marca el
inicio del aprendizaje de la escritura.
Desarrollo visual
La agudeza visual del niño
sigue aumentando durante la etapa preescolar. Se estima que a los 2 años es la
mitad y a los 5 años dos tercios de lo normal. No tendrá la agudeza del adulto
hasta la época escolar.
A esta edad es normal que el
niño tenga hipermetropía. No es necesario tratarla salvo que provoque
estrabismo. Los ojos están preparados para realizar movimientos tan precisos
como la lectura. La visión en tres dimensiones (visión binocular) está bien
desarrollada. Gracias a esto puede calcular distancias y situarse en el espacio
que le rodea. Valorar a esta edad este tipo de visión puede prevenir la
aparición de un ojo vago. A esta edad es fácil de tratar y corregir.
Desarrollo social y afectivo
Entre los 2 y 3 años de edad
el mundo del niño se abre enormemente. La figura materna empieza a no ser tan
importante.
El niño se considera
autosuficiente. Desea hacer todo por sí mismo. Aprenderá a comer solo, a
desnudarse, a vestirse…
Los conflictos debidos a
este deseo de autonomía son la causa de los berrinches y pataletas propios de
esta edad.
También es la etapa en la
que se inicia el control de esfínteres. En primer lugar, el diurno (entre los
2- 3 años). En muchos niños también el nocturno. A partir de los 4 años ya
desean ir ellos solos al baño aunque a veces pidan ayuda para limpiarse.
En esta época muchos niños
acuden por primera vez a la guardería o a la escuela. Empiezan a relacionarse
con otros niños.
El juego empieza a ser
simbólico o de imitación. Da vida a los objetos y juguetes. A través de ellos,
imita el mundo de los mayores.
El juego solitario del niño
de 2 años va convirtiéndose en juego con sus iguales. Primero en paralelo y más
adelante en grupo. Pueden aceptar normas y reglas.
A partir del 4º año de vida
el niño está cada vez más involucrado en actividades y papeles figurativos. En
su imaginación ocurren situaciones que él piensa que son reales. Es la época en
la que aparecen los amigos imaginarios.
Aparecen las primeras
manifestaciones de moralidad. De lo que está bien (lo que agrada a sus padres)
y lo que está mal.
Finalmente, a nivel afectivo
muestra sentimientos de gratitud, simpatía y comprensión. Usa diversas formas
de cortesía.
2.
Proceso de adquisición del lenguaje
Habla egocéntrica: que corresponde con el tipo de habla que el niño
utiliza para poder expresar sus pensamientos en esta etapa, más que para
comunicarse socialmente. Este lenguaje se va reduciendo hasta desaparecer
después de los siete años aproximadamente. (Por ejemplo, cuando nuestro hijo
está jugando con los encajables y dice en voz alta “el círculo va aquí”. No nos
lo está diciendo a nosotros, sino que sus pensamientos los está plasmando en
voz alta).
Habla social: es la que se desarrolla después de la egocéntrica (en el
caso de los encajables, cuando sí quiere comunicarnos a nosotros, que le
estamos viendo, dónde tiene que colocar la figurita).
La construcción progresiva de diferentes
“esquemas” sobre la realidad es una señal de que la inteligencia del niño se
está desarrollando. Desde que los niños nacen, construyen y acumulan estos
“esquemas” que surgen de la exploración del ambiente en el que viven,
adaptándolos a la hora de enfrentarse a experiencias hasta entonces
desconocidas para ellos.
Otra idea de la Teoría Cognitiva es que el
aprendizaje empieza con las primeras experiencias sensoriomotoras, formadas con
el desarrollo cognitivo y el lenguaje, donde el aprendizaje continúa por medio
del conocimiento al interactúa con el entorno que le envuelve.
Así, para alcanzar el máximo desarrollo
mental, nuestro hijo debería atravesar desde su nacimiento diferentes y
progresivas etapas del desarrollo cognitivo, las cuales no puede saltarse, ni
nosotros podremos forzarle para lograrlas más rápidamente.
Durante los años
preescolares tiene lugar una “explosión” del lenguaje. El vocabulario, la
gramática y el uso de la lengua muestran una marcada y rápida mejoría.
Un niño de 2 años dice
frases de dos palabras (sujeto y verbo). Y usa o entiende entre 20 y 200
palabras.
Después de los 2 años la
adquisición de palabras va a un ritmo vertiginoso. A los 3 años puede llegar a
utilizar 1000. Poco a poco el niño irá utilizando conceptos cada vez más
complejos. Conjugando los verbos de forma apropiada. Introduciendo adjetivos,
primero de uso general (grande-pequeño) para después especializarlos
(pesado-ligero). Introduciendo preposiciones, etc.
Podrá construir frases
completamente correctas en torno a los 5 años y medio.
Etapas de desarrollo del lenguaje
De acuerdo con las
referencias anteriores y tomando en cuenta los aportes de diferentes
investigadores como Lenneberg, 1967; Brown y Frazer, 1964; Bateson, 1975;
Stampe e Ingram, 1976; Einsenson, 1979; Bruner, 1976 y muchos otros, aquí
dividimos el desarrollo del lenguaje en dos etapas principales:
• Etapa Prelingüística
• Etapa Lingüística
Cada una de estas etapas va
marcando el surgimiento de nuevas propiedades y cualidades fonéticas,
sintácticas y semánticas a medida que el niño crece, tal como describiremos a
continuación.
1. Etapa pre-lingüística
Denominada también como la
etapa preverbal, comprende los primeros 10 a 12 meses de edad. Se caracteriza
por la expresión buco-fonatoria que de por sí apenas tiene un valor
comunicativo. Otros la consideran como la etapa del nivel fónico puro, debido a
que el infante emite sólo sonidos onomatopéyicos.
Durante esta etapa, que
abarca el primer año de vida, la comunicación que establece el niño con su
medio (familia), especial y particularmente con su madre, es de tipo afectivo y
gestual. De allí que para estimularlo lingüísticamente la madre deba utilizar,
junto con el lenguaje afectivo y gestual, el lenguaje verbal. La palabra debe
acompañar siempre al gesto y a las actividades de la madre con su hijo.
Esta etapa preverbal hasta
hace poco despertaba escaso interés de los especialistas, pero gracias a las
investigaciones actuales, hoy sabemos que tiene un valor relevante y
trascendental en la configuración de las bases del desarrollo lingüístico,
puesto que tanto las expresiones vocales (sonidos o grupo de sonidos de simple
significación) como las expresiones verbales (sonidos, grupo de sonidos,
palabras aisladas, etc.) influyen de modo determinante en el desarrollo
posterior de la comunicación lingüística del niño.
Esta etapa comprende, a su
vez, subetapas o estadios con características particulares que van de acuerdo
con la secuencia cronológica del desarrollo integral del niño, las que pasamos
describir:
a) Del nacimiento al mes y
dos meses de edad
Desde que nace hasta más o
menos, el final, del primer mes, la única expresión que se oye del bebé es el
llanto, que es la primera manifestación sonora puramente mecánica o refleja y,
como tal, indiferenciada en cuanto al tono, sea cual fuere la razón de su
estado.
Con el llanto, el bebé pone
en funcionamiento el aparato fonador, permitiéndole también la necesaria
oxigenación de la sangre y el establecimiento de la respiración normal.
Pasando este período, por lo
general al inicio del segundo mes, el llanto ya no es un fenómeno o
manifestación mecánica e indiferenciada, sino que el tono del sonido cambia con
el contenido afectivo del dolor, el hambre u otra molestia; es decir, la
variación de la tonalidad está relacionada con el estado de bienestar o malestar
del bebé. Con, el llanto el bebé logra comunicar sus necesidades al mundo que
le rodea y, como se da cuenta de que gracias al llanto sus necesidades son
satisfechas, lo usará voluntariamente, ya no siendo entonces un mero reflejo o
sonido indiferenciado.
De esa manera el bebé va
comunicándose con su entorno próximo, especialmente con su madre, comprendiendo
cada vez mejor lo que ésta le comunica, aunque sea incapaz de expresarlo.
b) De tres a cuatro meses de
edad
Al inicio del tercer mes el
bebé produce vagidos, sonidos guturales y vocálicos que duran de 15 a 20
segundos. Responde a sonidos humanos mediante la sonrisa y, a veces, con
arrullo o murmullo. Aquí la forma característica del grito del bebé puede ser
una llamada expresiva relacionada con alguna necesidad, tal como el grito de
incomodidad.
A esta edad ya distingue
entre los sonidos: /pa/, /ma/, /ba/, /ga/. Sus vocalizaciones ya pueden mostrar
alegría; sus manifestaciones de placer las expresa mediante consonantes
guturales "ga.ga", "gu.gu", "ja.ja", mientras que
su displacer mediante consonantes nasalizadas como "nga",
"nga".
El bebé sabe distinguir,
también, las entonaciones afectivas, reaccionando con alegría, sorpresa o temor
ante el tono de voz, especialmente de sus padres.
A los tres meses aparece el
balbuceo o lalación, que consiste en la emisión de sonidos mediante
redoblamiento de sílabas como "ma...ma", "ta...ta" y otras.
El interés del niño por las
personas, así como su comunicación, que estaba limitada únicamente a lo
afectivo durante el 2do. y 3er. mes de vida, comienza a ampliarse hacia los
objetos entre el 3er. y 4to. mes.
Piaget considera que al
iniciar el 4to. mes, el niño supera la etapa denominada de las reacciones
circulares primarias, que son características de los tres primeros meses de
vida, en las que el objeto de sus actividades estaba centrado y dirigido hacia
su propio cuerpo, pasando a la siguiente etapa de las reacciones circulares
secundarias, en las que el objeto de sus actividades ya no es su propio cuerpo
sino algo externo a él (sonajero o cualquier otro juguete). Paralelamente con
esto el niño va tomando conciencia de que sus fonaciones, gorgogeos, manoteos y
ruidos guturales diversos producen efectos en su rededor y aprende a comunicar
algo a alguien.
De esa forma el niño va
progresando y aumentando sus vocalizaciones, las mismas que ya son cercanas a
la palabra y, como tal, van cargadas de intención comunicativa con la madre.
Estos variados sonidos vocales y fonaciones próximas a la palabra que el niño
dirige a la madre, deben ser atendidos, entendidos, interpretados y contestados
por ella de manera reiterativa, estimulando y propiciando así su desarrollo
lingüístico.
Esto implica que la madre
tiene en sus manos la posibilidad de incrementar a su "gusto" el
nivel de comunicación verbal y afectiva con su niño, favoreciendo el desarrollo
de su inteligencia, de su lenguaje, de sus posibilidades de interacción social
y la capacidad de expresión de sus deseos y sentimientos propios. En esto el
"toma y daca" en la comunicación gestual, afectiva y verbal de la
madre con su niño reviste una importancia absolutamente decisiva en el
desarrollo de todas sus potencialidades.
c) De cinco a seis meses de
edad
El balbuceo o primer intento
de comunicación que apareció alrededor de los tres meses de edad, se extiende
hasta el octavo o noveno mes, progresando en el quinto y sexto mes hacia
aquello que se denomina "imitación de sonidos". Esto comienza en
forma de autoimitaciones de los sonidos que el mismo niño produce (reacción
circular). Más tarde empieza a repetir sonidos que el adulto u otro niño
produce.
En esta edad se dan
estructuras de entonación claramente discernibles en ciertas vocalizaciones en
las que pone énfasis y emoción. Las primeras emisiones vocálicas son
realizaciones fonéticas que aparecen en el siguiente orden:
• /a/ y variantes próximas al fonema /e/,
aunque antes suelen emitir sonidos similares a /oe/
• Posteriormente aparece la /o/ y
• Finalmente la /i/, /u/.
Los sonidos de las
consonantes aparecen posteriormente en el orden siguiente:
• Labiales : p
(pa-pa)
m (ma-ma)
b
(ba-ba)
• Dentales : d
(da-da)
t (ta-ta)
• Velopalatales : g (ga-ga)
j (ja-ja)
Al respecto Jakobson (1974)
sostiene que la adquisición de los fonemas van desde los más contrastados, que
son los que se encuentran en todas las lenguas (universales fonológicos
–oposición consonante-vocal–), a fonemas menos contrastados, propios de cada lengua
en particular. Así, la /a/ es la primera vocal que se adquiere y la /i/, /u/
son las últimas. Las primeras consonantes que aparecen son la /p/, la /m/ y la
/b/, y las últimas que se adquieren suelen ser las laterales /l/ y las
vibrantes /r/.
De esta manera el niño al
sexto mes suele emitir los primeros elementos vocálicos y consonánticos, siendo
un progreso importante con respecto a los gritos y distintos sonidos laríngeos
de los primeros meses de vida. Posteriormente, a medida que el niño progresa,
poco a poco irá sustituyendo la comunicación gestual por el lenguaje verbal.
Aquí conviene enfatizar la
máxima importancia que tiene el lenguaje materno dirigido al niño durante la
mitad del primer año de vida, en el que no solamente conviene aumentar las
vocalizaciones, gestos, sonrisas y demás expresiones en el seno del hogar, sino
que además la comunicación verbal debe ser algo habitual entre los adultos y el
niño.
d) De los siete a los ocho
meses de edad
Hasta los 6 ó 7 meses el
niño se encuentra como "polarizado", vigilante y pendiente del
adulto. Pero, el mismo niño que inició el contacto con el adulto mediante
señales de llamada (gestos), cambia notablemente a partir de los 7 u 8 meses
debido al desarrollo de sus habilidades motoras y posturales,
"abandonando" un poco al adulto, iniciando su autoafirmación, basado
en los logros que obtiene con su nueva capacidad exploratoria, tanto en su
propio cuerpo como en los elementos próximos a su entorno.
En estos meses, según
Bateson (1975), los intercambios vocales que se dan entre la madre y el niño
tienen un carácter de "protoconversación". Esto es de gran
importancia, dado que permite afirmar y mantener el contacto social entre
dichos interlocutores y que, aunque no son intercambios con contenidos significativos,
la estructura del tiempo de los intercambios vocales y su función, basada en
los principios de sucesión y reciprocidad, parecen ser ya los de una
"verdadera conversación".
Bruner (1979) señala que
entre los 7 y 10 meses el niño va pasando progresivamente de la "modalidad
de demanda" a la modalidad de intercambio y reciprocidad en las
interacciones madre-niño. El dar y el recibir objetos pronunciando el nombre de
cada uno, mientras se miran a la cara madre e hijo y miran conjuntamente el
objeto, logra multiplicar y enriquecer la aptitud lingüística y comunicativa
del niño, constituyendo esta "conversación" un buen ejercicio de
entrenamiento para el habla, así como para su socialización naciente.
En esta edad el niño realiza
múltiples vocalizaciones espontáneas, tanto vocálicas como consonánticas y
hasta sílabas y diptongos. Estas vocalizaciones próximas a la palabra, son las
que conducirán pronto al niño a emitir sus primeras palabras. Aquí las
vocalizaciones alternantes entre la madre y niño, permitirán el acceso temprano
al lenguaje.
e) De los nueve a los diez
meses de edad
En esta subetapa puede que
el niño empiece realmente a decir palabras cortas, pero normalmente esto no es
más que la repetición de lo que dicen los demás, pues es todavía imitación.
Aquí las respuestas del niño son ajustes diferenciales entre la muestra y la
expresión de los interlocutores que entran en relación con él, mostrando de una
manera patente la comprensión de algunas palabras y/o expresiones aisladas.
En esta edad el niño
manifiesta comportamientos claramente intencionados y, por tanto, inteligentes.
La incorporación de los músculos accesorios del habla y de la masticación
aumenta la destreza de la lengua y de los labios, favoreciendo la vocalización
articulada.
El niño muestra especial
interés por imitar gestos y sonidos y por comunicarse, lo cual le induce a
aprender rápidamente el lenguaje. Esto hace que se entregue a repeticiones
espontáneas que suelen ser reforzadas por los padres, quienes también imitan y repiten
varias veces con él.
Estos hechos hacen que sus
vocalizaciones sean mucho más variadas, contando en su repertorio con tres a
cinco palabras articuladas. Pero, dado que el pequeño no dispone todavía de la
aptitud necesaria para la expresión oral, se ve obligado a simplificar el
lenguaje adulto. Así por ejemplo, la expresión "pa...a" del niño,
señalando con su mano la panera, corresponde a la frase: "Dame pan,
mamá", la misma que irá superando progresivamente.
Por otro lado, cabe señalar
que la simbiosis afectiva madre-niño que se daba en forma dominante durante los
primeros ocho meses de vida, va disminuyendo gradualmente a partir de los nueve
meses, permitiendo al niño "ser" y conocerse como "uno entre
otros". En esta edad es cuando comienza entonces la conquista de sí mismo,
de su "Yo", viéndose el niño en la necesidad de aprender más
rápidamente el lenguaje.
f) De los once a doce meses
de edad
El niño de 11 meses cuenta
en su repertorio lingüístico con más de cinco palabras. En esta edad el niño
emplea idénticas palabras que el adulto, pero no les atribuye el mismo
significado. Sin embargo, a medida que va progresando en este proceso, los
significados que va atribuyendo a las palabras se van aproximando a los
significados atribuidos por el adulto.
Estas simplificaciones del
lenguaje adulto que se observan en esta edad, según Stampe e Ingram (1976), se
deben atribuir al intento de reproducir las palabras del adulto y no a la
imperfección de las percepciones auditivas del niño. Tales simplificaciones
pueden consistir en:
• Síntesis de un segmento o trozo del
habla adulta: "caca" para decir: "mamá, dame bacín".
• Sustitución: dice "topa" en
vez de decir "sopa".
Sustituye la fricativa /s/ por la
oclusiva /t/, que es más fácil de articular.
• Supresión: dice ".opa" en
vez de "sopa".
De esta forma el niño se ve
obligado a simplificar el lenguaje adulto, sin que esto signifique que no
comprenda, sino que su capacidad expresiva es todavía bien limitada. Empero,
según algunos especialistas, a los 11 ó 12 meses el niño suele articular ya sus
primeras "palabras" de dos sílabas directas: "mamá",
"papá", "caca", "tata", dando inicio a la
siguiente etapa denominada lingüística o verbal, sustituyendo progresivamente
el lenguaje gestual y "superando" la simplificación del lenguaje
adulto a medida que va incrementando su léxico.
Con respecto a la aparición
de la "primera palabra", cabe aclarar que esto depende del momento en
que los padres lo identifiquen como tal y de lo que entienden por
"palabra", ya que las unidades de significación que el niño emplea se
corresponden con segmentos del habla adulta.
El niño de esta edad (un
año) suele ocupar el centro de la atención de la familia, cuyas acciones,
gracias y ocurrencias suelen ser festejadas y aplaudidas, reforzando la
conducta, que tenderá a repetir una y otra vez. Esto es bueno porque ayuda al
niño a sentir y vivir su propia identidad. Además, el intercambio gestual
mímico y verbal de sus comunicaciones con el adulto, acompañado de la conducta
de "dar y tomar", permite el desarrollo mayor del lenguaje.
2. Etapa lingüística
Este período se inicia con
la expresión de la primera palabra, a la que se le otorga una legítima
importancia como el primer anuncio del lenguaje cargado de un propósito de
comunicación.
Sin embargo, no se puede
decir con precisión cuándo comienza, cuándo este anuncio del lenguaje se
precisa y confirma, cuándo se puede hablar de la "primera palabra".
Por eso la fecha de su aparición está diversamente fijada, ya que los estudios
al respecto se basan mayormente en las informaciones que dan las madres.
Hay que señalar, además, que
las niñas son las que empiezan a hablar un poco antes que los niños. Por otro
lado, aparte del sexo, tomando como referencia las peculiaridades individuales,
un niño puede demorarse más que otros en una etapa y pasar rápidamente por
otra, condicionando la aparición de la primera palabra en los niños en
cronologías distintas.
No obstante, los diferentes
especialistas estiman que la mayoría de los niños que van a hablar, tal vez el
90 por ciento de ellos, dicen sus primeras palabras para cuando tienen 15 a 18
meses, aunque esta afirmación no es exacta o concluyente por las razones antes
expuestas.
De allí que la etapa
lingüística se considera en forma un tanto amplia, desde aproximadamente el
12do. mes (un año de edad), pasando el niño de las variadísimas emisiones
fónicas del período prelingüístico a la adquisición de fonemas propiamente
dichos en el plano fonológico (articulaciones fonemáticas), perfeccionándose también
el aspecto semántico y sintáctico de las palabras a medida que el niño crece.
Dentro del período
lingüístico se consideran las siguientes subetapas:
a) De los doce a los catorce
meses de edad
Durante el primer año de
vida el niño ha ido estableciendo toda una red de comunicación gestual, vocal y
verbal con la familia. Las primeras expresiones vocales eran simples sonidos
con una significación únicamente expresiva. Las expresiones verbales, sin
embargo, son sonidos o grupos de sonidos que ya hacen referencia a algunas
entidades del medio (objetos, personas, situaciones, acontecimientos, etc.).
Empero, esta secuencia de sonidos no forman todavía parte de la lengua; pues,
tanto las expresiones vocales como las verbales son formas de expresión
prelingüística.
A partir de los 12 meses (un
año), incluso desde los 11 meses, el niño comienza a producir secuencias de
sonidos bastante próximos a los elementos lexicales de la lengua adulta, o sea
las palabras. Estas formas verbales próximas a la palabra, van precedidas de
producciones fónicas estables que contienen elementos de significación,
constituyendo estas emisiones un anticipo de la capacidad del niño para
utilizar un significante que comunique un significado.
De esta forma el niño
comienza con el desarrollo lexical, contando en su repertorio lingüístico 3 a 5
palabras (mamá, papá, tata, caca, etc.). Empieza también a utilizar las formas
fonéticamente convencionales de la comunidad lingüística; sin embargo, aunque
el niño de un año emplea idénticas palabras que el adulto, todavía no le
atribuye el mismo significado a las cosas, debido precisamente a su escaso
repertorio lexical.
Entre los 13 y 14 meses, el
niño inicia la conocida etapa "holofrástica" (palabra-frase), en la
que emite frases de una sola palabra o elementos con varios significados. Por
ejemplo, la palabra "abe" (abrir) lo utiliza para expresar diferentes
acciones:
Abre : Abre la puerta
Abre : Pela la naranja
Abre : Pon a un lado las cosas para ...
Por esta época, los primeros
pasos de comunicación verbal del niño se caracterizan por un incremento en la
"denominación", pues, ya sabe utilizar el nombre de las personas de
la familia y otros próximos a él, y cuando comienza su "conversación"
emplea palabras que sirven de reclamo o llamada: "¡mía, mía!" (mira,
mira), etc.
A esta edad, la indicación o
señalización que apareció a los 10 meses ya va acompañada de la palabra que se
refiere al objeto. El niño dice palabras que designan bien el objeto de la
acción, la acción misma o la persona que ha de realizarla, aunque todo esto lo
hace apoyándose todavía en los gestos.
El niño comienza a
comprender también los calificativos que emplea el adulto (bueno, malo,
agradable o desagradable). Igualmente comprende la negación y la oposición del
adulto, e incluso la interrogación como actitud.
De este modo el niño desde
los 12 meses de edad inicia un largo y complejo proceso de desarrollo y, poco a
poco, los significados que atribuye a las palabras se van aproximando a los
significados atribuidos por el adulto. Pero, para que esto ocurra de una manera
óptima, es importante que los padres estimulen léxicamente al niño, tratando de
asociar siempre en las "conversaciones" el significado fónico
(palabra hablada) con el significado (objeto al que hace referencia la
palabra), para que el niño asocie y fije la relación en su cerebro.
En este proceso, es
conveniente que los adultos utilicen sustantivos, adjetivos y acciones que
forman parte de la vida diaria del niño. Esto, sin duda, contribuye de manera
directa y eficaz al desarrollo del lenguaje, de la inteligencia y demás áreas
con las que este aprendizaje se relaciona.
b) De los quince a los
dieciocho meses de edad
A los 15 ó 16 meses el niño
se encuentra en plena etapa holofrástica (palabra-frase). Dentro de su
repertorio léxico cuenta con 5 a 15 ó 20 palabras, y cada vez demostrará mayor
incremento en su vocabulario por medio de las inflexiones de su voz al querer
identificar algo.
Einsenson sostiene que en
esta etapa surge el habla verdadera y señala que el niño utiliza palabras para
producir acontecimientos o llamar la atención de los demás.
En algunos niños bastante
adelantados, suele observarse el empleo de algunas frases con dos palabras,
principalmente de objetos o acciones, sin descartarse en ciertos casos,
también, el uso de adjetivos (calificadores). Sin embargo, antes de ser capaz
de hacer combinaciones de dos palabras, frecuentemente seguirá empleando una
sola palabra para referirse a muchos objetos.
Esta extensión semántica en
las vocalizaciones infantiles le seguirá acompañando por largo tiempo. Pero a
medida que vaya incrementando su léxico y evolucionando su habla, irá
reduciendo progresivamente tal extensión semántica.
Desde los 16 ó 17 meses
hasta los dos años de edad, hará cada vez más frecuentemente el uso de combinaciones
espontáneas de varias palabras y frases, incrementando el caudal de palabras en
su expresión.
A los 17 meses el niño
extiende cada vez más su repertorio lingüístico y comienza a hacer
combinaciones de dos palabras. En esta edad, la identificación y denominación
de objetos, figuras y diferentes partes del propio cuerpo, son ejercicios muy
recomendables para el desarrollo del lenguaje verbal del niño.
c) De los dieciocho a
veinticuatro meses de edad
Entre los 18 y 24 meses, la
mayoría de los niños cuentan con un vocabulario mayor a 50 palabras, pasando a
combinar 2 a 3 palabras en una frase, dándose inicio al habla
"sintáctica"; es decir, el niño comienza a articular palabras en
frases y oraciones simples.
En sus expresiones verbales
utilizan sustantivos (nombres), verbos (acciones) y calificadores (adjetivos y
adverbios).
Entre estas clases
gramaticales suelen establecer las siguientes relaciones:
• Entre dos nombres (o sustantivos):
"Zapato papá" (poseedor y
objeto poseído)
"Sopa silla" (relación
fortuita)
• Entre nombre y verbo:
"Abre puerta" (verbo y
objeto)
"Papá come" (sujeto y verbo)
• Entre calificadores y adjetivos:
"Bonita pelota" (calificador
más nombre)
"Más juego" (calificador más
verbo)
"Más bonita" (calificador más
calificador)
Hacia los dos años el niño
posee un vocabulario aproximado de 300 palabras. En sus expresiones suele
observarse, también, el inicio de la utilización de los pronombres personales
"Yo" y "Tú" y el posesivo "Mi" y "Mío".
Sus frases expresan intención y acción: "hace lo que dice y dice lo que
hace".
En esta edad surge la
función simbólica en el niño y termina el predominio de la inteligencia
sensoriomotriz dando lugar a la inteligencia representacional. Con la función
simbólica el niño tiene la capacidad de representar mentalmente las cosas y
evocarlas sin necesidad de que éstas estén presentes.
Con la capacidad simbólica,
los gestos y las expresiones verbales del niño comienzan a referirse cada vez
con mayor frecuencia a realidades más abstractas, haciéndose más dominante en
el lenguaje.
Los símbolos (significantes)
vienen a desempeñar un papel singular en el desarrollo posterior del niño, ya
que éstos son los que van a permitir construir los códigos sobre los cuales se
configuran las bases de las funciones superiores. Mediante estos códigos es que
accedemos a las emociones, a las realidades abstractas, al lenguaje y a
convertir lo implícito en explícito.
Esta capacidad simbólica
permite al niño explorar e incrementar su lenguaje verbal, manifestando interés
por escuchar cuentos sobre sí mismo o sobre su familia, en los cuales va
captando el sentido de las palabras y oraciones de las narraciones que los
padres le brindan.
d) De los dos a los tres
años de edad
A los tres años se produce
un incremento rápido del vocabulario, incremento que es mucho mayor que lo que
ocurrirá posteriormente, llegando a tener un promedio de 896 palabras y a los
tres años y medio 1222 palabras (Smith, 1980). El niño en sus expresiones
verbales ya emplea verbos auxiliares "haber" y "ser" y da
cierta prevalencia al artículo determinado. En el curso de esta edad comienza a
utilizar las proposiciones y el niño ya tiene un lenguaje comprensible, incluso
para personas ajenas a la familia, manifestando un dominio de la mayor parte de
la gramática de su lengua materna (sintaxis), por lo que los especialistas
suelen denominarlo como el período de la "competencia sintáctica".
e) De cuatro a los cinco
años de edad
A los cuatro años de edad el
niño domina virtualmente la gramática, pero comienza a expresarse de acuerdo a
un estilo "retórico propio", tal como Einsenson señala.
El niño empieza a utilizar
los pronombre en el siguiente orden: Yo, Tú, Él, Ella, Nosotros-as, Ustedes;
contando con un vocabulario de 1,500 palabras y a los cinco años, 2,300
palabras aproximadamente.
Entre los 4 ó 5 años, el
niño suele estar ya capacitado para responder a preguntas de comprensión
referentes al comportamiento social aprendido, dado que su lenguaje ya se
extiende más allá de lo inmediato. Esto se debe a la capacidad simbólica del niño
y, como tal, puede evocar y representarse mentalmente las cosas, acciones y
situaciones, trascendiendo la realidad y el presente.
Esa capacidad y la necesidad
de comunicarse, hacen posible un mayor y rápido desarrollo del lenguaje
infantil, facilitando también el desarrollo de la inteligencia.
f) De los seis a los siete
años de edad
A esta edad se inicia la
etapa escolar, en la cual el niño manifiesta una madurez neuropsicológica para
el aprendizaje y un lenguaje cada vez más abstracto.
Debido al "dominio"
del lenguaje el niño puede percibir distintas unidades lingüísticas dentro de
una lectura o discurso, percibiéndolo como un todo.
El niño supera también el
período egocéntrico y su pensamiento se torna lógico-concreto. Ahora es capaz
de tomar en cuenta los comentarios y críticas de los demás con respecto a su
persona, lo cual no ocurría en edades anteriores. Esta capacidad de
descentración hace que el niño tome conciencia de sí mismo, asumiendo un
autoconcepto y una autoimagen adecuada o inadecuada, lo que influirá en su
adaptación y desarrollo de personalidad.
3. Desarrollo Cognitivo
El inicio de la
escolarización, el desarrollo del lenguaje y el desarrollo psicomotor potencian
el desarrollo cognitivo en esta etapa.
El niño preescolar pregunta
mucho. Se interesa por todo lo que hay a su alrededor. Los porqués iniciales
son seguidos por preguntas mucho más elaboradas. Intenta comprender el mundo
que le rodea.
Comienza a distinguir
algunas propiedades de los objetos (colores, tamaños, formas geométricas). A
comprender conceptos abstractos (frío, hambre, calor). A contar y a entender el
concepto de cantidad (hasta tres a los 3
años, cuatro a los 4 años y 10 ó más a los 5).
Aumenta su memoria. Aprende
modos de memorizar, como repetir o narrar lo que ha de recordar. La memoria
autobiográfica (recuerdos de la propia existencia) es la que se desarrolla en
primer lugar.
Empezará a centrar la
atención y a poder planificar acciones.
La mejora de sus habilidades
favorece el gusto por el uso del lápiz. Hace círculos, después cruces y
finalmente líneas oblicuas. Colorea. Intenta copiar dibujos.
A los 5 años los dibujos son
muy elaborados. En la figura humana diferenciará varias partes (cabeza, tronco
y extremidades).
Al final de esta etapa, muchos niños, aprenden
ya a copiar letras y a memorizar su forma. Es el inicio de la escritura y la
lectura.
Funciones básicas
La Percepción.
Desde las primeras semanas, los recién
nacidos poseen una capacidad para percibir el mundo que los rodea. Esta
percepción ocurre a través de los sentidos, como se puede suponer, las
habilidades de los niños en este aspecto mejoran rápidamente con el paso de los
años.
La percepción, necesita de los procesos de
sensación (información captada acerca del mundo físico proporcionada por
nuestros receptores sensoriales), desde la cual se constituye el proceso en el
que seleccionamos, organizamos e interpretamos la información captada por
nuestros receptores sensoriales, a esto llamamos percepción.
La percepción es entonces una interpretación
de la sensación en forma estructurada y puede ser visual, auditiva, táctil,
olfativa o gustativa.
La percepción capacita al ser humano para:
distinguir la información necesaria, explorar lo que nos rodea y evitar
peligros (obstáculos, trampas,...).
Los niños responden a los sonidos incluso
antes de nacer, cuando están en el vientre de la madre y cuando perciben algún
sonido intenso se mueven más. Al nacer ya oyen y reaccionan de manera diferente
ante la distinta intensidad de los sonidos. Desde los primeros días los bebés
son capaces de reconocer las voces de los familiares cercanos y se sienten más
atraídos por los sonidos similares a la voz humana.
La Atención
Para el desarrollo de la percepción es
necesario el funcionamiento de los procesos de atención, la cual es la
capacidad del individuo para focalizar sus percepciones, en estímulos
determinados, desestimando la relevancia de otras fuentes de estimulación.
En la escuela, el niño requiere del pleno
funcionamiento de la atención para centrarse en la lección de la profesora y
disminuir la atención en aspectos considerados secundarios para ese contexto
como es el observar el color del lápiz o los ruidos que hacen otros compañeros.
En el recién nacido la atención es
involuntaria. Entre el primer y el segundo año la atención en el niño está
relacionada con sus intereses en el mundo circundante. Entre los tres y cinco
años, el niño logra focalizar su atención en un mismo tema durante 30 a 50
minutos y entre los cinco y seis años logran hacerlo hasta una hora y media.
El aumento de la estabilidad de la atención
se manifiesta cuando el niño realiza actividades como observar láminas,
escuchar relatos y permanecer realizando una actividad con el 100% de su
capacidad, esto se logra alrededor de los seis años.
La Memoria
Nuestra conducta y nuestro desempeño
intelectual se manifiesta gracias a los procesos de memoria, la cual es el proceso
por medio del cual codificamos, almacenamos y recuperamos información. Cada una
de estas tres partes de la definición de la memoria -codificación,
almacenamiento y recuperación- representa un proceso diferente.
Codificación: Es el recuerdo inicial de la
información
Almacenamiento: Guardar la información para
emplearla en un futuro.
Recuperación: Localización de la información
almacenada.
La etapa infantil se caracteriza por el
desarrollo intenso de la capacidad de retención mental y reproducción. En esta
etapa la memoria es básicamente de carácter involuntario, el niño retiene lo
que captó su atención en la actividad y lo que produjo una impresión en él.
Estos procesos cognitivos son las bases para
el desarrollo de los procesos cognitivos superiores del ser humano: El
lenguaje, el pensamiento y la inteligencia. Es por ello la importancia de
brindar a los niños estímulos adecuados en calidad y cantidad, en el momento
oportuno.
En las actividades y los juegos que el niño
realiza, pone en funcionamiento los procesos básicos de atención, percepción y
memoria. Cuando existen dificultades para atender, percibir y recordar es
cuando el niño presenta problemas en la adquisición del lenguaje, la
lectura-escritura y otras materias importantes para la etapa escolar y para su
desempeño en general.
• Función simbólica
Aparición de las primeras manifestaciones de la Función simbólica:
La Imitación:
-
Porque las primeras conductas se basan en ella, el
lenguaje también se basa en un contexto de imitación ya que no es inventado por
el niño.
-
La imitación es una prerepresentación
(representación anticipada) de la representación interior o pensamiento.
-
En el periodo sensorio motor la representación de
actos materiales es una copia directa perceptiva. En el nivel pre-operatorio el
acto desprendido de su conflicto se hace significante diferenciado y en parte
representativo del pensamiento.
Aparición de la Función Simbólica en todas sus manifestaciones:
-
Al término del periodo sensorio-motor (1 año y medio
o 2 años) aparece una función que consiste en poder representar algo (un
significado cualquiera: objeto, acontecimiento, etc.) por medio de un
significante diferenciado y que solo sirve para esa representación (lenguaje,
imagen mental, gesto simbólico, etc.)
-
En la etapa sensorio-motora no hay evocación de
objeto ausente por que ignoran la representación. Hacia los 9 y 12 meses hay
búsqueda de objeto desaparecido que acaba de ser percibido.
-
En el curso de 2 años (hacia el 4to estadio)
aparecen una serie de conductas que implican una evocación representativa de un
objeto o acontecimiento ausente que supone la construcción de significantes
diferenciados.
|
Conducta
|
Sensorio - Motor
|
Pre- Operatorio
|
|
Imitación diferida
|
Imita un modelo. Continua
en ausencia de él sin que haya representación en pensamiento.
|
Vé un modelo, dos
horas después lo imita. Construye un comienzo de la representación y gesto
imitador. Inicio del significante diferenciado.
|
|
Juego simbólico
|
Desconocido.
|
Representación
neta. Significante diferenciado: Gesto imitador acompañado por un objeto
simbólico.
|
|
Dibujo
|
No aparece antes de
los 2 , 2 y medio.
|
Intermediario entre
juego e imagen mental.
|
|
Imagen Mental
|
No se encuentra
|
Aparece como
imitación interiorizada
|
|
Evocación verbal
|
Ejemplo: “miau” al
ver el gato.
|
Ejemplo: “ miau”
sin ver el gato. Representación verbal: se apoya en el significante
diferenciado construido por signos de la lengua.
|
El juego simbólico
-
El niño se encuentra obligado a adaptarse a un mundo
social de mayores, con determinados intereses y reglas y aun mundo físico que
aun no comprende, por lo tanto no llega a satisfacer las necesidades afectivas
e intelectuales de su yo.
-
Resulta importante para su equilibrio intelectual y
afectivo, disponer de un sector de actividad no donde se “adapte” a lo real,
sino donde “lo asimile”.
|
Juego
|
Transforma lo real en asimilación a las
necesidades del yo.
|
|
Imitación
|
Acomodación de
modelos
|
|
Inteligencia
|
Equilibrio entre
asimilación y acomodación
|
|
Juego Simbólico
|
No es solo la asimilación
de lo real al yo, sino la asimilación asegurada por el yo y modificable a
medida de las necesidades.
|
El juego en el periodo sensorio motor es un juego de
ejercicio donde repite por placer actividades con un fin de adaptación.
El juego
Simbólico consta de:
-
.Juegos de reglas, que se transmiten
socialmente niño a niño y le permite progresar en la vida social.
-
Juegos de construcción, para solucionar
problemas.
-
Sirve para Invertir papeles de obediencia y
autoridad.
-
Para liberación o extensión del yo y para
resolver conflictos inconscientes como intereses sexuales, defensa contra
angustia, fobias, agresiones, etc.
4. Desarrollo sexual
En esta etapa se produce un
hito importante en la sexualidad infantil. Se establece su identidad de género.
Es decir, se identifica a sí mismo como niño o como niña.
Entre los dos y tres años el
niño aprende a conocer su cuerpo. Se interesa por todas sus partes incluidos
los genitales. Su curiosidad le lleva a manipularlos.
Más adelante puede mostrar
interés en los genitales de otros niños o de sus padres, y en querer tocarlos.
Hacen preguntas sobre el
porqué de las diferencias entre sexos. Sobre la reproducción. Sobre el origen
de los bebés. Observan con atención lo que sucede entre los adultos que los
rodean, tanto en la propia familia como en la televisión o en el cine.
Y es normal que a partir de
los cuatro años tengan lugar los juegos sexuales infantiles (jugar a médicos o
a papás y mamás).
Comportamientos
sexuales adecuados de acuerdo al desarrollo del niño
Puede ser difícil aceptar que cada uno de nosotros,
incluso los niños, seamos seres sexuales, tengamos instintos sexuales y
tengamos curiosidad acerca del sexo y la sexualidad. La curiosidad de los niños
puede manifestarse en ellos al mirarse y tocarse para explorar su propio cuerpo
y/o el de otros niños.
Los niños pueden echar un vistazo cuando los miembros
de la familia están en el baño, o pueden tratar de escucharlos afuera cuando se
visten o incluso escuchar detrás de la puerta del dormitorio. Pueden también
leer y ver revistas, libros, vídeos o buscar en el Internet.
Puede ser difícil notar la diferencia entre
comportamientos sexuales “normales” y comportamientos que señalan que un niño
podría estar desarrollando un problema. Los juegos sexuales más típicos o
esperados en los niños usualmente tienen las siguientes características:
-
Se da entre niños que juegan y se divierten
entre sí o entre amigos de la escuela divirtiéndose mutuamente.
-
Se da entre niños de similar estatura y edad
con un desarrollo social y emocional parecido.
-
Es de un modo desenfadado (o sea, sin sentir
vergüenza) y espontáneo. Los niños pueden estar riéndose o divirtiéndose cuando
usted los descubren.
-
Cuando los adultos establecen límites o normas
(por ejemplo, quedarse vestidos en la guardería), los niños aprenden a seguir
las reglas.
La edad preescolar (de 0 a 5 años)
Lo común:
-
Tendrán preguntas y expresarán conocimiento
relacionado a con:
-
Las diferencias entre los géneros, las partes
privadas del cuerpo,
-
La higiene y el uso del baño,
-
El embarazo y el nacimiento de un bebé.
-
Explorarán los genitales y podrían sentir
placer.
-
Mostrarán y observarán las partes privadas del
cuerpo.
Lo poco común:
-
Tener conocimiento acerca de actos sexuales específicos
o lenguaje sexual explícito.
-
Participar en contacto sexual semejante a los
adultos y actos sexuales con otros niños que son similares a los de los
adultos.
Edad escolar (de 6 a 8 años)
Lo común:
-
Necesitarán conocimiento y tendrán preguntas
acerca de:
-
El desarrollo físico, las relaciones, la
conducta sexual,
-
La menstruación y el embarazo,
-
Los valores personales.
-
Experimentar con niños de la misma edad y del
mismo sexo frecuentemente durante los juegos o los juegos de rol de familia.
-
Se anticipa que continúe la auto-estimulación
en privado.
Lo poco común:
-
Interacciones sexuales similares a las de los
adultos,
-
Conocer actos sexuales específicos,
-
Comportarse sexualmente en lugar público o por
medio del teléfono o tecnología relacionada al Internet.
Edad escolar (de 9 a 12 años)
Los cambios hormonales y las influencias externas,
tales como los compañeros, las noticias y el Internet aumentarán el
conocimiento, el interés y los sentimientos sexuales durante el inicio de la
pubertad.
Lo común:
-
Necesitarán conocer y tendrán preguntas sobre:
-
La información sexual,
-
Las relaciones y la conducta sexual,
-
El uso de palabras sexuales y los actos
sexuales y los valores personales, especialmente con sus compañeros.
-
Experimentación aumentada con comportamientos
sexuales y relaciones románticas.
-
Se anticipa que continúe la auto-estimulación
en privado.
Lo poco común:
-
Frecuentes conductas sexuales similares a las
de los adultos.
-
Comportamientos sexuales en lugares públicos.
Adolescente (de 13 a 16 años)
Lo común:
-
Necesitarán información y tendrán preguntas
sobre:
-
Cómo tomar decisiones,
-
Las relaciones sociales y las costumbres
sexuales,
-
Los valores personales y las consecuencias
relacionadas a la conducta sexual.
-
Se anticipa que continúe la auto-estimulación
en privado.
-
Las niñas empezarán la menstruación; los niños
empezarán a producir esperma.
-
La experimentación entre los adolescentes de la
misma edad y del mismo sexo es común.
-
Los comportamientos voyeuristas (actos donde le
gustan espiar a otros) son comunes en este grupo de edad.
-
Un tercio de los adolescentes tienen una relación
sexual por la primera vez.
Lo poco común:
-
La masturbación en lugares públicos.
-
El interés sexual dirigido a los niños que son
muchos más jóvenes.


Comentarios
Publicar un comentario